El profesor Mexicano José Guadalupe Bermúdez Olivares establece lo siguiente.
Uno de los retos más destacados del
nuevo escenario epistemológico, es la superación de la dicotomía entre ciencias
sociales y las naturales, en tanto que éstas requieren del esclarecimiento de
los presupuestos que ofrecen las ciencias sociales. De lo anterior se deriva la
necesidad de replantear a la ciencia en general como una cuestión de interés
social y bioético; ello es prioritario e imprescindible, en oposición al papel
instrumental que se le asigna en el marco de la modernidad.
Las ciencias sociales destacan la
propuesta de la incorporación de la categoría “contexto” para comprender la
relación recíproca sujeto-objeto en el proceso de construcción del
conocimiento, superando la dicotomía unilateral clásica sujeto-objeto, que
dominó la historia de la filosofía hasta la modernidad. Los conceptos de praxis
social e intersubjetividad, así como la dimensión del concepto de hermenéutica,
ofrecen un bagaje pertinente de ideas renovadoras de la epistemología.
La Teoría de la Complejidad contiene
perspectivas novedosas, desafiantes y un amplio poder analítico y explicativo.
Sobre ella se abre un debate profundo. La dialéctica de la interrelación
predomina sobre la dialéctica de la contradicción, cuestión que debe
contrastarse evidentemente con la realidad. Igual problematización exige la
definición de los saberes disciplinares con el enfoque transdisciplinar, toda
vez que la naturaleza y dinámica de los objetos de conocimiento son factores
determinantes en la construcción del mismo y en el arribo al llamado “concreto
pensado” o totalidad concreta.
Se parte de que la co – presencia es
indispensable para la realización de los vínculos sociales. En ella los nombres
y apellidos de los involucrados es la base de partida de los patrones de
interacción social; es decir, la situación de los quién(es); dónde; cuándo;
qué; cómo; para qué; por qué. La complejidad social tiene su raíz en la vida
cotidiana.
La Bioética y la idea de
sustentabilidad de la vida social serán referentes que nos permitan examinar
las nuevas dimensiones morales y la incertidumbre sobre la evolución y alcance
del conocimiento social y humano que se puede construir en comunidad con los
sujetos implicados.
La perspectiva hermenéutica
recuperará el reto de los docentes y alumnos de referir, en lo posible, su
proceso pedagógico a las fuentes primarias del conocimiento en un ejercicio
cotidianamente interactivo con la dinámica social de su realidad.
En el plano
psicológico.
El humanismo se nutre de teóricos
como William Stern hablando del sano funcionamiento de la persona; Abraham
Maslow, con su teoría de la autorrealización, Fritz Perls con la psicoterapia
gestalt y Carl R. Rogers con el enfoque centrado en la persona. Los principios
comunes a todas las corrientes enmarcadas en la psicología humanista y que
constituyen los paradigmas fundamentales son:
El ser humano, en cuanto persona,
supera la suma de sus partes.
La existencia del ser humano está
siempre ligada a relaciones interhumanas.
El ser humano vive de manera
consciente, esta es su característica central y la base para la comprensión de
la experiencia humana como tal.
El ser humano está en situación de
elegir y decidir, y puede mediante sus decisiones activas –volitivas- variar su
situación vital.
El ser humano está orientado hacia
una meta.
Se puede considerar como objetivo
central de la psicología humanista promover el desarrollo integral del
individuo a través de: la comprensión de sí para vivir y existir, la
singularidad de la existencia humana, la noción de responsabilidad personal y
la noción de libertad relativa.
En el Plano
Pedagógico.
Se recupera aquí el constructivismo
cognitivo consolidado por Vigostky que trabajó como primicia la reconstrucción
de conocimientos mediante la mediación y contextualización de los mismos, hasta
el constructivismo social que enuncia como principio el que el conocimiento se
construye en interacción con otros.
Desde esta perspectiva pedagógica, la
concepción constructivista se basará en el aprendizaje significativo, en
oposición al tratamiento de la didáctica tradicional que se ocupa solo de la
cátedra y el aprendizaje memorístico. La concepción constructivista ofrece la
base necesaria para analizar, explicar y comprender el proceso de construcción
y reconstrucción del conocimiento.
Los alumnos acceden a los
aprendizajes formales de la escuela, poseedores valores y de representaciones
acerca del mundo que organizan en estructuras conceptuales y metodológicas. El
sujeto es así una construcción propia, producto de la interacción compleja de
múltiples factores.
La escuela ofrece a los alumnos
acervos culturales que son fundamentales para su desarrollo personal y no solo
en el ámbito cognitivo: la educación es motor para el desarrollo globalmente
entendido, lo que supone incluir también las capacidades y el equilibrio
psicomotriz personal, de inserción social y de relación interpersonal.
Los seres humanos son producto de su
capacidad para adquirir conocimiento y para reflexionar sobre sí mismos, lo que
les permite anticipar, explicar y confrontar propositivamente la naturaleza y
construir la cultura.
En el plano
metodológico.
El enfoque metodológico a considerar
debe responder en su esencia, al carácter complejo del ser humano, su realidad
psicosocial, su carácter de ser integral y sus requerimientos de existencia
laboral, familiar y social en el momento actual.
El enfoque por competencias ofrece la
posibilidad de crear ambientes de aprendizaje en los que se puede reconstruir
la teoría y la práctica, confrontar las ideas con las acciones y con los
resultados, poniendo en primer plano los aspectos cognoscitivos del saber donde
se combine el pensamiento y la acción y se pueda dar solución a problemas y
situaciones complejas.
Las competencias que se adquieran
deben ser habilidades y destrezas que adquiera el individuo para activar su
propio conjunto de recursos cognoscitivos con los que pueda enfrentar cualquier
situación, adquiriendo al mismo tiempo formación continua aprendiendo a saber,
saber hacer, saber ser y convivir; conformándose de una amplia formación
holista y polivalente.
Es menester para el desdoblamiento de
las dimensiones del saber referencial estrategias como las siguientes:
Trabajo interactivo en el aula y
fuera de ella que permita la exploración de problemáticas sociales y
particulares, la contrastación, el análisis de causas y efectos, así como
posibles soluciones.
Estudios de casos, técnicas
participativas (juego de roles o role-playing, socio dramas, etc.).
Discusiones y técnicas de estudio
activo, exposiciones, análisis grupal y explicaciones de carácter persuasivo.
El reto, por tanto está vigente en un
alto porcentaje de nuestras prácticas y nuestras maneras de pensar.
Nota: Estas conclusiones son parte de
las reflexiones de un equipo de profesionistas que aportamos al estado de
Michoacán la construcción de al menos 2 nuevas instituciones: La Universidad
Virtual del Estado de Michoacán y el Telebachillerato de Michoacán, así como
generamos espacios de discusión en torno a la temática, uno de ellos es el
Centro de Estudios Avanzados sobre la complejidad.