jueves, 19 de junio de 2014

Características de la Profesión Docente



¿Qué es un profesor?

Es quien se dedica profesionalmente a la enseñanza, bien con carácter general, bien especializado en una determinada área de conocimiento, asignatura, disciplina académica, ciencia o arte. El profesor es el eje principal de la profesión docente, debe ser un modelo a seguir, quien con arte, amor y vocación se dedica a la enseñanza.

Si bien es cierto, la profesión docente es ejercida por un profesor, por lo que cada uno tiene sus propias características, las cuales son:

Características de la profesión docente

El/la Profesional de Educación debe poseer sólidos conocimientos que fundamentan tanto su comprensión del niño/a. 

Este Educador/a, domina los fundamentos teórico-conceptuales relacionados con la educación y la investigación educacional. Por ello, es capaz de diagnosticar y analizar críticamente distintos fenómenos educativos con el objeto de comprender su complejidad. 

Además, siendo capaz de reconstruir desde su práctica los fundamentos de su quehacer específico, consolida su acción educativa en propuestas de innovación y cambios efectivos. Maneja las TICs, es capaz de aprender y actualizarse de manera permanente, de comprender políticas nacionales e internacionales que orientan el desarrollo educativo y de contextualizar su acción conforme a requerimientos del campo laboral actual y de las organizaciones educativas propias del nivel de educación.

Profesionalmente, desarrolla competencias específicas orientadas a facilitar el proceso educativo integral del niño y niña, fortaleciendo sus capacidades socio afectivas, cognitivas, creativas y lúdicas a través de la mediación de experiencias vinculadas a la iniciación de la lectura y escritura, desarrollo del pensamiento lógico-matemático y la comprensión de su medio natural, social y cultural, favoreciendo en el párvulo aprendizajes oportunos y pertinentes a sus características, necesidades e intereses.

Del mismo modo, evalúa y atiende el desarrollo del niño y niña y sus aprendizajes, fortaleciendo su acción didáctica, diseñando, evaluando y gestionando proyectos educativos que integran las necesidades educativas diversas.

Se caracteriza por ser agente social de cambio que actúa con autonomía, responsabilidad y compromiso ciudadano, creativo, reflexivo y crítico respecto de su práctica, capaz de tomar decisiones responsables y asertivas, generar y asumir propuestas de cambio con liderazgo pedagógico, formulando y gestionando proyectos en beneficio de la comunidad educativa integrada por los niños y niñas, familias, educadores, equipos de gestión y otros agentes educativos. 

Además, es un profesional con capacidad de comunicación y relaciones interpersonales adecuadas para trabajar en equipo, asumiendo actitudes de colaboración profesional en la identificación, planteamiento y resolución de problemas.

A su vez, manifiesta conocimiento y sensibilidad ante expresiones artísticas diversas integrándolas en su quehacer pedagógico. 

De igual modo, actúa con discernimiento ético y respetuoso de la naturaleza humana, orientado por los valores que la universidad establece como sello institucional para la formación de sus profesionales y que le permiten una mediación para el desarrollo de sus educandos.

Las características de la profesión docente !!! parte 2 ¡¡¡¡¡¡¡

La docencia es una actividad profesional, de gran complejidad, que dispone de un campo de conocimientos que le son propios, entre ellos, los que se relacionan con:

La función que desempeña la escuela en la educación que imparte; 

Las características y formas de aprender de los alumnos y las alumnas; 

Lo que deben aprender en la etapa de escolaridad en que se encuentran; 

La influencia de la familia y el medio social y cultural del que provienen en el aprendizaje y el desarrollo de sus capacidades; 

La forma de promover el aprendizaje y el desarrollo de las capacidades de cada niño y niña, de acuerdo con sus características individuales; 

La manera de diseñar, organizar, planear, desarrollar y evaluar situaciones, procesos y contextos para promover aprendizajes determinados. 

La selección de los factores, los procesos y los resultados de aprendizaje que se debe conocer y el modo de saberlo; 

La influencia que ejerzo en mis alumnos y la que recibo de ellos. 

La colaboración con los colegas y compañeros de trabajo, etcétera. 

Los conocimientos enunciados, por supuesto, no incluyen aquellos conocimientos que provienen de las disciplinas y que son una parte de los contenidos de aprendizaje para los alumnos (lengua, ciencias, matemática, arte, salud, etcétera).

La complejidad de la docencia no sólo radica en la amplitud de conocimientos que se requiere para ejercer. También, es preciso disponer de ciertas habilidades, actitudes y valores que, en interacción con los conocimientos de las disciplinas y de la docencia se traducen en competencias profesionales esenciales que hagan posible planear, desarrollar y evaluar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los alumnos y las alumnas, en contextos 

particulares. Así, la docencia se desarrolla siempre en función de procesos de largo aliento y ligada a las características individuales y socioculturales de los alumnos y alumnas, pero además, dentro de un contexto escolar que exige la interacción y la colaboración entre grupos de profesionales que se dedican a la docencia.

Si entendemos que la docencia es una actividad compleja, entonces, no es posible pensar que pueda realizarse de manera improvisada o espontánea. Sin embargo, usualmente, muchos educadores hemos considerado que la práctica educativa contiene grandes dosis de intuición, inspiración y creatividad; incluso, entre los especialistas ha existido una cierta controversia entre considerar a la docencia como una técnica o como un arte. Puede ser cierto que un educador o educadora emplee atributos como la intuición y la creatividad, siempre que cuente con una gran experiencia en su profesión, que domine el campo de conocimientos docentes, y que además sea un excelente aprendiz, capaz de modificar continuamente sus ideas respecto de la docencia, de sus alumnos, de la enseñanza y del aprendizaje.

Para la mayoría de los docentes, la práctica educativa es una tarea ardua, que les exige un formidable y constante esfuerzo intelectual, que ocupa su pensamiento antes, durante y después de su trabajo en el aula y que se caracteriza por la incertidumbre: “¿Habrá funcionado esta actividad?”, “¿Comprenderían mis alumnos?”, “¿Cómo plantearles esta tarea?”, “¿Qué aprenderán si trabajamos esto?”, “¿Cómo puedo lograr que comprendan esto que es tan complejo?”, etcétera.

Una de las preocupaciones permanentes de las educadoras y los educadores es qué hacer al día siguiente con sus alumnos, lo cual lleva a pensar en la necesidad de sistematizar la práctica educativa mediante la planeación y la evaluación; pues difícilmente puede anticiparse qué hacer con los niños y las niñas si no se ha ideado una secuencia clara de trabajo para promover ciertos aprendizajes de los miembros del grupo.

UNESCO-DOCENCIA

Hay evidencias de que el tema docente ha tenido una mirada reducida, incluso por parte de los mismos profesores y sus organizaciones. La atención a los docentes se ha limitado a exigir mejoras salariales en el plano reivindicativo o proveer capacitación al interior de programas y proyectos educativos, con resultados no siempre exitosos. 

El fortalecimiento de su protagonismo en los cambios educativos es uno de los focos del Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC) para cumplir las metas de Educación para Todos (EPT). Esto requierecomprender la complejidad del tema docente y los múltiples factores que intervienen en su desempeño, que afecta directamente al rendimiento de sus alumnos. 
Con esta perspectiva, la OREALC/UNESCO Santiago promueve una visión ampliada del tema docente que incluya su desarrollo profesional y humano y que contemple: formulación de políticas integrales, reconocimiento social a la profesión docente, formación permanente y articulada en todos los niveles, carrera magisterial, políticas salariales, evaluación del desempeño, programas de desarrollo humano y cultural, entre otros.



Educación de Calidad para Todos y el Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC)


La región de América Latina y el Caribe es la más inequitativa del planeta. Las diferencias entre quienes tienen más y quienes tienen menos, lejos de reducirse, se acrecientan día a día, ejerciendo un efecto negativo en todos los ámbitos de la vida, incluida la educación.

Las seis metas del movimiento Educación para Todos (EPT), suscrito por la mayoría de los países del mundo, apuntan a lograr una educación básica de calidad, sin exclusiones para todos los niños, niñas, jóvenes y adultos, que les permita actuar en los diferentes ámbitos de la vida social y ejercer la ciudadanía. 

Por su parte el Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC), aprobado por los ministros de Educación en La Habana (2002), tiene como propósito promover cambios substantivos en las políticas y prácticas educativas a través de cinco focos, considerados estratégicos en la región para alcanzar las metas de EPT. Este proyecto constituye un foro técnico y político que promueve el diálogo, la construcción conjunta de conocimientos y el intercambio entre las autoridades de los sistemas educativos, docentes, profesionales de la educación y otros actores sociales involucrados. 


Docentes y TIC's

La incorporación de las tecnologías de información y comunicación (TIC’s) al trabajo del profesorado constituye hoy un imperativo. Varios estudios muestran que su uso, que no se reduce a la adquisición de equipos, puede contribuir significativamente a mejorar los resultados de aprendizaje de los estudiantes y a optimizar los procesos de gestión de las escuelas.

La OREALC/UNESCO Santiago fortalece alianzas para profundizar el conocimiento y elaboración de propuestas sobre este tema, realizando estudios de caso sobre uso de las nuevas tecnologías en el aprendizaje a distancia de los docentes y promoviendo reuniones regionales de intercambio de experiencias. 



Perfil profesional del docente del siglo XXII.


Este trabajo tiene como finalidad señalar las competencias o el perfil deseable del docente para el siglo XXI, teniendo en cuenta las características del entorno social, laboral, económico, cultural y lo mas importante, el factor humano. En si, necesitamos ser y formar entes integrales en todo sentido. Bienaventurado el que comienza por educarse antes de dedicarse a perfeccionar a los demás. Juan C. Abella Desarrollo Antes de comenzar a hablar sobre el perfil profesional del docente del siglo XXI, debemos comprender lo que es el docente en si: “Profesor, docente o enseñante es quien se dedica profesionalmente a la enseñanza, bien con carácter general, bien especializado en una determinada área de conocimiento, asignatura, disciplina académica, ciencia o arte. Además de la transmisión de valores, técnicas y conocimientos generales o específicos de la materia que enseña, parte de la función pedagógica del profesor consiste en facilitar el aprendizaje para que el alumno (estudiante o discente) lo alcance de la mejor manera posible” (Diccionario de ciencias, 2012). Pero ¿realmente esto es todo lo que implica ser un docente?, no, la particularidad de ser un profesor en si, es la de ser un hombre integro en todos los aspectos de su vida, tanto profesional como social. En la sociedad de hoy en día, existen necesidades a cubrir, el simple hecho de ser quienes forman a los integrantes tempranos de dicha sociedad nos convierte en ejemplos vivos de los ciudadanos que queremos tener para desarrollar las capacidades humanas en nuestro mundo.             Además, históricamente hablando, el docente había sido visto como uno de los personajes más importantes en la vida social de las personas, era tal su presencia que se les consultaba acerca de problemáticas surgidas dentro de un contexto social determinado, su intervención era tan valiosa como la del sacerdote en ese entonces, y habo acerca de unos cincuenta años atrás. Los docentes de época eran por no decir otra cosa todo logos, dominaban varios conocimientos útiles y precisos, su prestigio se basaba básicamente en su temple y convicción, la pasión pos su trabajo, eran humanistas, políticos, filósofos, científicos y porque no, hasta médicos.             También eran los encargados de formar a los profesionistas del futuro, nuestros abuelos tienen una capacidad de crítica y asombro inigualables, son cultos, atentos y todo eso lo aprendieron de sus padres y principalmente de los maestros, que valga la redundancia sus padres aprendían de estos últimos. Ellos si tenían una aceptación social como tal, su palabra era absoluta pues estaba en la razón y conocían bien las necesidades del paradigma en que se encontraban inmersos. Por otro lado, las necesidades, expectativas, exigencias y retos que tiene hoy el sistema educativo reflejan, a la vez que condicionan, las tareas que desempeñan los profesionales de la educación ya que en los nuevos programas educativos así como en las reformas que vienen a futuro solo se centran en el ámbito académico, en lo formativo, mientras que dejan de lado el factor humano, aquel que nos hace crecer de una manera mas integral, más significativa. Por lo que, una vez identificados, analizados y comprendidos estos aspectos, éstos se constituyen en ejes en torno a los cuales configurar un currículo profesional que deberán dotar de identidad y estatus social al docente. Por otra parte, este reconocimiento individual y social debe sustentarse en el desarrollo de una serie de competencias genéricas y específicas que en estos momentos se están proponiendo como fines de los nuevos planes de estudio del grado de Maestro, es aquí donde nos encontramos con la problemática ya planteada, un docente debe serlo desde el momento que inicia ejerciendo su profesión, desde la formación superior, se debe recordar que existe una diferencia entre un profesor y un maestro, no hablo pues de los grados de estudio sino de la esencia de cada concepto. Por una parte el profesor es aquella persona que transmite conocimientos, maneja estrategias de enseñanza-aprendizaje, no establece vínculos afectivos con los alumnos pues la currículo no lo permite y termina su labor al término de la jornada. Mientras que el maestro es quien aparte de enseñar disciplina y compartir conocimientos, enseña a vivir a los estudiantes, les abre un mundo nuevo de asombro y alcances ilimitados, se inmiscuye en la vida de sus aprendices para mejorar su calidad de vida y nunca deja su calidad de maestro ya sea dentro o fuera de su lugar de labor. Por lo que, debe ser el profesorado la pieza fundamental en la configuración de una escuela de calidad que dé respuestas a las necesidades de los nuevos ciudadanos y que esté acorde con la sociedad en la que se enmarca, “Los maestros nunca han formado parte de las corrientes conservadoras en la vida social. Han sido activos militantes en la lucha por el progreso” Oria, V. (2007). Aun falta mucho por realizar, un docente debería ser aquel que se convierta en el segundo padre de los alumnos, debe verse como maestro ante ellos, transmitir confianza y experiencias de vida, tener una capacidad de asombro igual o mayor a la de los niños y a su vez, una madurez propia a su edad, otra característica que debieran tener los docentes actuales es el de amar la lectura, o al menos el habito de la misma, un profesor letrado y culto genera mas controversias dentro de su círculo intelectual, propagar este gusto y habito es imperante para una formación de calidad y sin estas características no nos podemos llamar maestros. Ya que todo proceso de reforma sea bueno o malo ha de tener en cuenta a sus implicados, entre los que destacamos los docentes.             Coincido con el periódico Altablero número 47 (noviembre del 2008) cuando nos dice que “La educación contemporánea promueve la construcción de conocimiento que adquiera significación a partir de una razón de ser y de una utilidad para la vida del educando”. Pero por otra parte, la sabiduría de antaño se ha confundido con la información, este es un pecado que han cometido las generaciones presentes, y más aun porque lo han cometido quienes se hacen llamar expertos en educación: “Pobre sustituto de la sabiduría, el conocimiento. Pálido remedo de conocimiento, la información” (Olmos, 2008). Esto tiene que ver con la naturaleza de la formación de los docentes, ya no se dirige a las nuevas generaciones a desarrollar una actitud de cordialidad, de humanismo, solamente se les sugiere y a su vez se les dirige hacia una actitud de competencia, de mecanicismo, ya no somos sensibles, el docente ideal debe ser un ente sensible, lleno de ideas y criticas, un ser con voz, con libertad, debe luchar por mejorarse a si mismo y no por mejorar un sueldo o asegurar una vida de comodidades. No nos debemos olvidar de que el docente ideal debe tener las competencias que se le piden dentro del marco institucional, pero no solo el tenerlas basta, debe tener muy en cuenta que siendo este un instrumento del sistema social en que se encuentra debe trabajar para mejorarle, la educación es nuestro instrumento, una herramienta de mejora social que solo los docentes podemos manejar a ciencia cierta, hemos sido formados para este fin. De acuerdo con Isidro M. Martínez Rico (sin fecha) “Una realidad patente, es que muchos de los docentes del nivel, medio y superior de las instituciones educativas de nuestro país, no cuentan con una preparación pedagógica acorde con los cambios tecnológicos educativos para poder realmente transmitir un proceso de enseñanza-aprendizaje”. No niego entonces que existan buenos profesionistas trabajando en el área educativa, pero son precisamente ellos quienes no ostentan la capacitación necesaria para desempeñar dicho cargo, pueden ser excelentes doctores, ingenieros, políticos, mecánicos, etc. pero no tienen las características adecuadas para ser docentes frente a grupo y aun así existen en